Cuidado con la cabeza
A todos nos gusta creer que las ideas que tenemos son nuestras y que pensamos lo que pensamos, respecto de todo, basados en nuestro propio criterio y por nuestra voluntad.
Sin embargo, un poco de humildad y un análisis no demasiado profundo, revelará que tendemos con facilidad a replicar las ideas y conceptos de nuestro entorno, las que aceptamos, e incluso damos por sentadas, simplemente por estar habituados a ellas, porque es lo que siempre hemos escuchado, lo que aprendimos de la sociedad.
Difícilmente alguien pueda demostrar que las ideas que sustenta como válidas (con mayor o menor consciencia de las mismas) las ha abrazado por tal y cual motivo, y las considera las más válidas por esto o por aquello.
Un muy interesante ejercicio es buscar la raíz de nuestras creencias y cuáles son los motores externos de las mismas. Las ideas no son elementos inertes y estáticos, poseen la dinámica de los seres vivos, y como tales deben ser alimentadas para subsistir. Por este motivo existe un permanente bombeo ideológico desde todos los medios de comunicación que continuamente construye y sustenta el modelo de realidad materialista de consumo.
¿Cuáles son las prioridades en mi vida?
¿Porqué he elegido tal criterio de prioridades y no otro?
Lo que hoy creo y lo que hoy hago, ¿es realmente lo que creo mejor?
Todos los hombres construyen su realidad por herencia cultural.
Nuestra herencia debe ser revisada, puesto que no tiene por objetivo el desarrollo de la persona sino su cosificiación, convertir al hombre en una máquina de generar dinero… para otros.
Hay que pensar en lo que pensamos.
Desmontar el sistema de ideas que nos ha sido impuesto, crear el propio, que nos lleve donde queremos ir y alimentarlo permanentemente, para que crezca y se haga fuerte.
Cuidado con la cabeza.
HACK YOUR MIND


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